Permite hacer compras con un límite de
crédito preestablecido (en un pago o más, aunque actualmente
este beneficio se encuentra limitado) o pagar servicios e
impuestos en forma telefónica, por Internet o con débito automático,
ahorrándose horas de colas en los bancos y sin necesidad de
dinero en efectivo.
Asimismo, le permite retirar
dinero de cajeros automáticos pero ¡cuidado!, porque esta
modalidad de adelantos en efectivo suele ser muy costosa,
ya que los intereses sobre el dinero prestado suelen ser muy
altos y se debe devolver la totalidad del efectivo en el vencimiento
siguiente.
Para el viajero, es un
instrumento sumamente útil porque si es una tarjeta internacional,
permite que se lleve menos efectivo, podrá hacer llamados
telefónicos de larga distancia con cargo a su resumen, tendrá
un seguro de asistencia al viajero (médico y de vida) y si
la pierde o se la roban, se la reponen en forma casi inmediata.
Las tarjetas de crédito
más conocidas son: Visa, Mastercard y Diners Club.
Asociado al concepto de tarjetas de crédito, podemos mencionar
las modalidades de tarjetas de compra y de débito.
Las más similares son las de compra pero no tienen límite
de consumo aunque su saldo total debe ser cubierto al vencimiento
del resumen. Es decir, no tiene pago mínimo. Una de las
tarjetas de compra más conocida es la American Express,
aunque en los últimos años la entidad lanzó al mercado su
tarjeta de crédito, sin cargo para aquellos socios que tuvieran
la de compra o con cargo para nuevos socios.
Más arriba mencionamos las tarjetas de débito. Así como
las de crédito, su funcionamiento está regulado por la ley
25065. Según la misma, una tarjeta de débito es aquella
que las instituciones bancarias entregan a sus clientes
para que al efectuar compras o pagos, los importes de los
mismos sean debitados directamente de una cuenta de ahorro
o corriente bancaria del titular. De esto se desprenden
dos cosas muy importantes: primero, se debe tener saldo
en la cuenta para realizar la compra o pago; y segundo,
no se podrán financiar en cuotas las compras.
Además de hacer compras o pagos, con la tarjeta de débito
se puede manejar la cuenta asociada desde cualquier cajero
automático del país o del mundo (siempre y cuando su red
lo permita) aunque si son cajeros que no perteneces a la
red de la entidad emisora, las operaciones son con cargo.
Como última aclaración, cabe destacar que si la tarjeta
de crédito forma parte de un paquete de productos bancarios
(caja de ahorro más cuenta corriente más tarjeta), tienen
ventajas adicionales, como ser: no se cobra gasto de renovación
anual (aunque puede estar sujeto al consumo realizado en
el año), los adicionales son sin cargo y el resumen es sin
costo.