Tendemos a pensar en problemas tanto económicos
como financieros.Pero los créditos son mucho más que eso.Pueden servir como instrumentos de consumo o de crecimiento.
Evidentemente, un crédito puede empeorar la situación que
lo llevó a tomarlo en primer término, si el planeamiento para
la cancelación del mismo falla.
Pero un préstamo también puede ayudarlo a crecer,
tanto en lo personal como en lo profesional, utilizándolo
para repuntar la rentabilidad de un negocio o impulsar un
proyecto.
Lo más importante es recordar que cuando evaluamos si tomamos
o no el crédito, debimos hacer primero un minucioso estudio
sobre la entidad financiera que lo ofrece, los costos
del mismo, el plazo y los intereses a pagar, para determinar
si la rentabilidad que obtendremos del mismo es mayor que
su costo financiero.
En el sistema bancario hay varios tipos de créditos.Los más conocidos son los préstamos para la vivienda
(hipotecarios), para la compra de automotores (prendarios)
y los personales.Pero
también podemos encontrar préstamos para negocios tipo PyMe’s,
créditos para la exportación e importación de bienes, préstamos
para proyectos de inversión y otros tantos más.
Ahora bien, fuera del sistema bancario, la oferta se amplía.Hay varias entidades financieras que no están reguladas
por el Banco Central de la República Argentina y otorgan préstamos
regidos por contratos y leyes especiales.
Los préstamos hipotecarios sirven para adquirir viviendas
o hacer renovaciones en alguna ya adquirida, y recurrimos
a ellos cuando no tenemos el dinero suficiente para comprar
nuestra casa o departamento.El total del capital prestado (que generalmente es
el 80% del valor de la vivienda) más los intereses que el
banco le cobra por prestarle el dinero forman lo que se denomina
monto total del préstamo.Por lo tanto, cada cuota que usted abone, incluirá
una parte de capital y una parte de intereses.Bajo éste concepto entra en juego el sistema de amortización
del préstamo (francés o alemán), ya que determinará si la
cuota será decreciente o constante.
Los préstamos prendarios son iguales a los hipotecarios,
sólo que son por un importe mucho menor y el sistema de
amortización que siempre se utiliza es el francés.