Solemos relacionar los riesgos laborales
con actividades industriales, donde los peligros de accidentes
potenciales pueden establecerse con cierta facilidad por
la inminencia de estos. No obstante, en las actividades
administrativas pueden detectarse una importante cantidad
de riesgos que muchas veces no son considerados, y que deberían
considerarse con mayor énfasis.
Nos extenderemos sobre uno solo de
esos riesgos, que resulta común a cualquier tipo de actividad
administrativa, pero primero hagamos un ejercicio: Imagine
que puede salirse de su cuerpo y que se instala justo frente
a usted mismo (reitere el ejercicio hasta que lo logre).
Bien, mírese de frente. ¿En que posición esta leyendo este
artículo en su pantalla?. Seguramente sentado, ¿No?. ¿Bien
sentado…?.
Hagamos una nueva abstracción e intentemos
visualizar cual es la posición de la columna en este preciso
momento. ¿Inclinada sobre el escritorio?, ¿inclinada sobre
el sillón?, ¿inclinada sobre el apoya brazos?. No sabemos,
pero seguro que su columna no está derecha en este momento,
y seguramente ocurra lo mismo en muchos momentos del día.
¿y cuándo escribimos?, ¿y cuando leemos?, ¿y…?
Uno de los principales riesgos del
“oficinista” es el de las posturas, dado que la mayor parte
del tiempo debe permanecer sentado, y algunos como yo, con
una PC siempre cerca. >> VER
OTRA VEZ LA PC
Esas posturas inadecuadas pueden
generar en el tiempo lo que los médicos denominan Cervicalgia
(dolores en la columna cervical) y Lumbalgia (dolores en
la columna lumbar). Se trata de patologías asociadas a trabajos
sedentarios.
El primer paso consiste en identificar
las posturas que adoptamos. El segundo en analizar de qué
otra manera podría realizar el trabajo. Cuando empecemos
a analizar este punto, deberá tenerse en cuenta las siguientes
10 recomendaciones sobre posturas para Administrativos:
No se desparrame en la silla o sillón.
Mantenga la espalda recta (no rígida, sino se va a contracturar
de todas maneras) y apoyada completamente en el respaldo.
Los pies deben apoyarse sobre el
piso. Esto es para que la tensión no recaiga solamente sobre
la espalda. Si su estatura es baja, apoye los pies en alguna
plataforma (apoyapies), con la precaución que la cadera
se encuentre a la misma altura que las rodillas. Esto favorece
la circulación.
Los codos deben estar doblados a
90 grados. Los hombros deben además relajarse.
Coloque el monitor delante suyo,
evitando doblar el cuello cada vez que deba ver la pantalla.
Un monitor inclinado implica que tenga que rotar su cuerpo
hacia ese lado, con la consecuente exigencia sobre su columna
cervical.
Acorte la distancia entre el texto
que debe copiar y la pantalla para no rotar repetitivamente
el cuello. Esto se evita por lo general por medio de un
portapapeles.
Distribuya adecuadamente sus elementos
de trabajo. El mouse, el teclado y la pantalla deben encontrarse
según una disposición que le quede cómoda, y le permita
cumplir con estas recomendaciones.
Los muebles deben estar adaptados
a su cuerpo. Es común que los escritorios sean altos, las
sillas bajas o viceversa. Esto se soluciona con sillas o
sillones regulables en altura. Regule la altura de la misma
para que pueda trabajar cómodamente.
Chequee que la iluminación sea adecuada.
Las luces no deben encontrarse ni detrás ni delante de uno,
ya que bajo esas condiciones encandilan o se reflejan en
el monitor generando molestias y el inconciente acomodamiento
del cuerpo a una postura más “cómoda”. Es preferible que
la iluminación sea lateral y evitar los tubos fluorecentes.
Difunda estas recomendaciones entre
sus compañeros de trabajo.
Replanteese semanalmente si no está volviendo a adoptar
posturas inadecuadas.