Existen muchas definiciones de RSE, en
IDEA(Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina,
Institución que asesora a empresas de cualquier dimensión
a formar/actualizar sus cuadros gerenciales e intercambiar
experiencias en mejores prácticas empresariales)
la definen como:
“La capacidad institucional de responder a necesidades
o demandas sociales, mediante procedimientos y mecanismos
que permiten anticipar y reaccionar ante dichas circunstancias
en prácticas humanas y formas fructíferas.”
Si bien como concepto es nuevo, la RSE
empezó a existir junto con las empresas, básicamente
tomando en cuenta las fundaciones que dependen de ellas
o las donaciones que efectúan.
Actualmente la RSE es más que eso,
se entiende que tiene que formar parte de la política
de la empresa y tenerse en cuenta en cada decisión
y actividad de la empresa. Así, la RSE está
presente en:
• Las relaciones de la empresa con
la comunidad.
• La ética empresaria.
• La transparencia en los negocios.
• La calidad de los productos.
• El medio ambiente.
• Las condiciones laborales.
Este último punto es muy crítico:
si la empresa hace donaciones, participa en campañas
por el medio ambiente pero sus empleados están en
condiciones laborales desfavorables, mal pagos o en permanente
conflicto, la buena “imagen” de las buenas obras
se pierde. Generando además un conflicto adicional
con sus empleados que ven cómo se “gasta”
afuera en lugar de aumentar sus sueldos.
Una empresa con RSE no ha renunciado a
su objetivo primordial que es el lucro, la ganancia, sino
que quiere compartir sus resultados tanto con la sociedad,
como con los integrantes de la empresa (empleados, directivos,
socios).
Las acciones de RSE no sólo benefician
a la sociedad por lo que recibe, o la empresa por lo que
mejora su imagen, sino también a los empleados de
la empresa porque sienten que su trabajo no está
solamente vinculado a la ganancia, y que están haciendo
algo útil por la sociedad o por la gente.
Las empresas de consumo masivo están
especialmente interesadas en la RSE ya que mejoran la imagen
de la empresa y, casi necesariamente, sus ventas.
La difusión de las acciones de RSE
son un elemento muy importante: no sólo se trata
de “ser buenos” sino también de parecerlo.
La no difusión de las acciones es un gran error pues
la RSE debe beneficiar tanto a la sociedad como a la empresa.
En Argentina, como una paradójica
consecuencia de la crisis, a partir del 2001 las empresas
sintieron que debían hacer algo por la sociedad,
y empezaron a interesarse formalmente en la RSE.
Según una investigación realizada
por la Red Puentes RSE, en Argentina el 70% de las empresas
realizan acciones hacia la comunidad. La mayor parte lo
realiza con programas propios o con programas vinculados
a ONG, o con donaciones.
De hecho una forma de pensar y de organizar
las acciones en RSE es imaginándolo como un banco
con tres “patas”: la empresa, la comunidad y
una O.N.G. La comunidad obtiene beneficios de la empresa
que mejora sus acciones de RSE gracias al asesoramiento
y control de la ONG.
Un ejemplo claro de esta forma de trabajar
se encuentra en una acción realizada por la red de
farmacias Zona Vital y Cáritas. A través de
un programa de donaciones canalizadas por medio del sistema
“done su vuelto”, la red de farmacias se encargó
de la recaudación, en tanto que Cáritas manejó
la distribución y uso de lo recaudado.
Si bien es muy común que se realicen
acciones puntuales, lo ideal es encarar una acción
planificada, con objetivos concretos que luego puedan evaluarse.
Incluso se habla de “balance social” para considerar
esta dimensión de la acción de una empresa.
Muchas empresas, en lugar de una simple
donación, prefieren involucrar a su personal en las
acciones de RSE. Así algunas empresas solicitan a
su personal donaciones que se suman a las que institucionalmente
se hacen, en tanto que otras destinan parte del tiempo de
sus recursos humanos a tareas de asistencia.
Las Naciones Unidas es el gran promotor
de la RSE como una forma de lograr una sociedad más
justa y más inclusiva, en la que las personas se
sientan miembros con derechos y posibilidades. Promueve
la adopción de 9 principios para el funcionamiento
de las empresas:
1. Apoyar y respetar la protección de los derechos
humanos.
2. No ser cómplice de abusos de los derechos.
3. Apoyar los principios de libertad de asociación
y sindical y el derecho a la negociación colectiva.
4. Eliminar el trabajo forzoso y obligatorio.
5. Abolir cualquier forma de trabajo infantil.
6. Eliminar la discriminación en materia de empleo
y ocupación.
7. Apoyar el enfoque preventivo frente a los retos medioambientales.
8. Promover mayor responsabilidad medioambiental.
9. Alentar el desarrollo y la difusión de tecnologías
respetuosas del medio ambiente.
10. Las empresas deberán trabajar contra la corrupción
en todas sus formas, incluidas extorsión y criminalidad.