Las actuales normas internacionales en
materia de medición del empleo y el desempleo, adoptadas
por la Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo,
son reconocidas en todo el mundo. La mayoría de las mediciones
nacionales de empleo y el desempleo tienden a ajustarse
cada vez más a estas normas, lo cual permite hacer comparaciones
internacionales razonables de las estimaciones nacionales.
Sin embargo, las estimaciones del empleo y el desempleo
no describen plenamente el desempeño del mercado de trabajo
en los distintos países y necesitan completarse con otras
mediciones que reflejen aspectos diferentes de la situación
del mercado laboral. Dichas mediciones se necesitan con
gran urgencia en el caso de los países en desarrollo, donde
la falta de programas de asistencia a los desempleados obliga
a los trabajadores que se encuentran sin empleo a dedicarse
a actividades económicas marginales. También son necesarias
en los países industrializados, donde las personas con empleo
también se encuentran con oportunidades de empleo inadecuadas.
Población con Empleo, Desempleada y
no Económicamente Activa
Resumen de las definiciones estadísticas
internacionales
La población con empleo abarca a todas
las personas dedicadas, aunque sólo fuera por una hora,
a la producción de bienes y servicios durante un corto período
de referencia, y a todas las personas que tienen un puesto
de trabajo y que se han ausentado del mismo, pero que trabajan
en él de manera habitual. Se trata de un concepto extensivo
que engloba a todos los tipos de situación en el empleo,
incluidos el trabajo ocasional, el trabajo con jornada reducida
y todas las formas de empleo irregular.
La población desempleada refleja la incapacidad
de una economía para proporcionar empleos a su fuerza de
trabajo, y abarca a todas las personas que no tienen un
empleo pero que están disponibles y buscan trabajo. En determinadas
circunstancias, puede incluirse dentro de la población desempleada
a trabajadores que no buscan trabajo, esto es, aplicando
una definición "laxa" del desempleo.
La población no económicamente activa
constituye una categoría residual en la que se incluye a
las personas que no tienen un empleo ni están desempleadas.
Abarca a las personas incapaces de trabajar, debido a discapacidades
físicas, así como a todas las personas que, por motivos
personales tales como estudios, responsabilidades familiares
o edad avanzada, no desean trabajar. A fin de reducir el
costo de recopilación de la información, se incluye también
a las personas menores de cierta edad, definida en el plano
nacional, sin tener en cuenta si trabajan o buscan trabajo.
La edad por debajo de la cual las personas se consideran
no activas se escoge en general de modo que abarque a los
grupos de edad que no suelen participar en la actividad
económica como, por ejemplo, las personas de edad inferior
a la de escolarización obligatoria o a la edad mínima de
acceso al trabajo fijada por la legislación.
Cuando se integra en el marco conceptual
de la fuerza de trabajo, el subempleo se define en relación
con un corto período de referencia de un día o de una semana.
A fin de representar todos los ciclos importantes a lo largo
del año, la medición del subempleo tiene que repetirse a
lo largo del año con intervalos suficientemente frecuentes.
Sólo unos pocos países son capaces de hacerlo así; de hecho,
de los 84 países que informaron a la OIT de que habían llevado
a cabo una encuesta de hogares para medir el empleo y el
desempleo, tan sólo 12 llevaban a cabo encuestas mensuales,
y 24 países tan sólo llevan a cabo encuestas trimestrales
o cuatrimestrales. En los países donde no se procede a una
medición frecuente, resulta importante describir también
la situación del subempleo respecto de un período de referencia
largo.
La recomendación, realizada por la OIT,
fue que se definiera el subempleo en relación con períodos
de referencia largos, ante la preocupación de que los trabajadores
que permanecen inactivos durante parte del año, pero que,
cuando trabajan lo hacen con horarios muy prolongados, no
queden identificados si se utiliza un período de referencia
corto. Aún cuando se repita la medición a lo largo del año,
como es el caso de los trabajadores estacionales en las
áreas rurales y de los trabajadores ocasionales en régimen
de dedicación plena, que están dispuestos y son capaces
de trabajar un mayor número de horas a lo largo del año.
El alcance del subempleo
En otras palabras, las personas están subempleadas
cuando la duración o productividad de su trabajo es inferior
a su nivel de pleno empleo. El nivel de pleno empleo de
una persona puede definirse de distintas maneras, dependiendo
en gran medida si el subempleo se relaciona con cuestiones
de mercado de trabajo o con cuestiones de desarrollo económico.
Cuando se vincula con cuestiones de mercado
de trabajo, el subempleo trata de identificar a aquellas
personas que, debido a la reducción o modificación de la
demanda de mano de obra o a la insuficiente creación de
empleo en relación con determinados oficios, se ven obligadas,
para no encontrarse sin trabajo, a trabajar con horarios
más reducidos, en empleos con niveles de calificación inferior
o en unidades económicas menos productivas. Los trabajadores
a tiempo parcial pueden encontrarse en esta situación siempre
que estén dispuestos y sean capaces de trabajar un mayor
número de horas que el que trabajan en la actualidad. Los
trabajadores del sector informal se encuentran en la misma
situación cuando están dispuestos y son capaces de trabajar
de manera más productiva que en la actualidad. Este tipo
de medición del subempleo (relacionado con el mercado de
trabajo) se llamó originalmente "desempleo encubierto" (Robinson,
1937).
Las mediciones del subempleo relacionadas
con el mercado de trabajo se basan principalmente en la
voluntad y la capacidad de los trabajadores para incrementar
la duración o la productividad del trabajo y, en consecuencia,
se prestan a una medición estadística en las encuestas de
hogares (OIT, 1957b).
También puede asociarse el subempleo a
cuestiones de desarrollo económico, en cuyo caso se pretende
identificar los recursos "malgastados", que no se utilizan
debido a que los actuales niveles tecnológicos y la organización
son deficientes. Se trata típicamente de los trabajadores
de entornos tradicionales o del sector informal, donde muchas
personas trabajan un número reducido de horas o de manera
improductiva debido a que sus establecimientos funcionan
con bajos niveles de capital y tecnología, o con una organización
inadecuada. Muchos trabajadores que se encuentran en esta
situación no obtienen suficientes ingresos para un sustento
adecuado. Esta medición del subempleo se ha relacionado
comúnmente con la teoría del "exceso de mano de obra" que
afirma que puede retirarse mano de obra del trabajo sin
afectar a la producción gracias a una mejora de los métodos
de organización y producción (C. Hsieh, 1952 y OIT, 1957a).
Una medición vinculada al desarrollo requiere la comparación
de los niveles actuales de utilización de la mano de obra,
por ejemplo, las horas de trabajo o los ingresos del empleo
de los trabajadores, de ser posible durante un período de
referencia prolongado de, por ejemplo, un año, con los niveles
potenciales de utilización de la mano de obra, esto es,
con la cantidad de trabajo que la población es potencialmente
capaz de proporcionar si mejoran las circunstancias (OIT,
1957b). El nivel de utilización potencial de los trabajadores
es una estimación de su nivel de pleno empleo, que se determina
de manera exógena sobre la base de hipótesis relativas a
las capacidades potenciales y a los deseos de los trabajadores,
a la movilidad de los mismos a través de las ocupaciones,
las industrias y las regiones. En principio, debería ser
específico para cada trabajador. No obstante, en la práctica,
se trata en general de una norma o valor único, inspirado
por la legislación nacional o que surge de necesidades analíticas
o políticas. Las personas se consideran subempleadas cuando
los niveles actuales de utilización de su capacidad se sitúan
por debajo de la norma correspondiente.
Las mediciones vinculadas al desarrollo
se han relacionado con características de ciertos trabajadores
como son:
1) Los trabajadores pobres, esto es, las
personas cuyos ingresos se sitúan por debajo de la línea
de pobreza o del salario mínimo (P. Hauser, 1974; H. Moir,
1980; E.C. Morris, 1986; S.M. Oster, et al., 1978);
2) Las personas con "necesidades básicas
insatisfechas", que no son capaces de ganar lo suficiente
para adquirir una determinada cantidad de bienes y servicios
(M. Hopkins, 1985);
3) Los trabajadores pertenecientes a determinadas
"categorías en el empleo" y categorías según "el nivel de
educación" (PREALC, 1984).
Las mediciones vinculadas al mercado de
trabajo y al desarrollo se solapan, pero no son equivalentes.
Una medición del subempleo vinculada al mercado de trabajo
excluye a las personas que trabajan pocas horas o de manera
improductiva pero que no desean o no pueden trabajar más
horas, o adaptarse a una mejor organización del trabajo
o a métodos de producción perfeccionados. Estos mismos trabajadores
quedan incluidos en una medición del subempleo vinculada
al desarrollo, las mediciones vinculadas al mercado de trabajo
abarcan a los trabajadores que no necesariamente trabajan
pocas horas o de manera improductiva pero que están dispuestos
y son capaces de trabajar más horas o de manera más productiva.
Sin embargo, estos trabajadores quedan excluidos en una
medición del subempleo vinculada al desarrollo. Aunque estas
diferencias existen y son importantes, las directrices internacionales
sobre el subempleo han definido el subempleo invisible para
abordar cuestiones vinculadas al desarrollo económico, y
el subempleo visible para abordar cuestiones vinculadas
al mercado de trabajo. Las definiciones internacionales
de subempleo visible e invisible nunca han sido compatibles.
Limitaciones de la Medición del Subempleo
Vinculadas al Desarrollo
La Elección de Normas Válidas
Las normas escogidas para determinar qué
personas están subempleadas deberían reflejar el nivel de
pleno empleo de la población. Sin embargo, se han escogido
en general normas bajas (esto es, un número de horas reducido,
bajos niveles de ingresos, terrenos de pequeña dimensión,
bajo poder adquisitivo, etc.), lo cual ha dado lugar a mediciones
del subempleo que se relacionan con las personas que trabajan
pocas horas, que están mal remuneradas, con un bajo nivel
de calificación, etc. Esto significa que no se incluye a
ciertas personas subempleadas como, por ejemplo, aquellas
cuyo número de horas trabajadas o cuyo nivel de capacitación
o de ingresos son relativamente elevados, pero que son capaces
y desean trabajar en un empleo más adecuado. También quedan
incluidas algunas personas que no están subempleadas, como
por ejemplo las que no son capaces de trabajar un mayor
número de horas o de obtener ingresos más elevados, incluso
en mejores circunstancias, y aquellas que no están dispuestas
a hacerlo (Myrdal, 1968).
Instrumentos de Medición
Para medir y analizar los diversos aspectos
del subempleo, las actuales pautas internacionales en materia
de subempleo recomiendan utilizar además de las encuestas
por muestreo de la fuerza de trabajo, las encuestas de presupuestos
familiares, los censos de población, los censos agropecuarios
e industriales, los informes periódicos de los establecimientos,
los registros de los servicios de colocación y la contabilidad
nacional. Entre las fuentes que proporcionan datos técnicos
se hallan las encuestas y registros especiales, que no tienen
un carácter esencialmente estadístico, como son las encuestas
sobre la dirección de las fincas agrícolas y las encuestas
sobre la utilización del tiempo, así como los registros
de los programas de fomento agrícola. Las encuestas de hogares
también presentan la ventaja de poder abarcar cuestiones
conexas, permitiendo de este modo el análisis combinado
del subempleo con el empleo y el desempleo, con las horas
de trabajo y los ingresos o con la satisfacción en el empleo
y las condiciones de trabajo. También abarcan a todos los
trabajadores, incluidos aquellos con empleo ocasional, estacional
e independiente, entre los que cabe esperar un alto nivel
de subempleo.
Diferentes formas de subempleo
El subempleo se determina en relación con
dos aspectos del trabajo, es decir, la duración y la productividad,
que son los elementos que describen la utilización de la
fuerza de trabajo (Myrdal, 1968). La duración puede observarse
directamente y cuantificarse a partir de las horas trabajadas
por la población ocupada. La productividad del trabajo,
en cambio, se determina mediante varios factores, la mayoría
de los cuales no puede medirse fácilmente. Algunos se refieren
a características de los trabajadores, tales como su nivel
de calificación, su actitud con respecto al trabajo y a
la vida en general y sus aptitudes físicas y mentales. Existen
otros factores que se fijan a corto o mediano plazo, tales
como la distribución de la fuerza de trabajo, los recurso
naturales existentes, el nivel de tecnología y el volumen
de capital. Estos dos aspectos corresponden a las dos formas
de subempleo definidas en las directrices vigentes: el subempleo
visible, que refleja la duración inadecuada del trabajo,
y el subempleo invisible, que refleja la productividad inadecuada
del trabajo. Se considera que es necesario seguir diferenciando
estas dos formas de subempleo. En particular, determinar
dos variables que reflejan el subempleo invisible, es decir,
el ingreso por hora y la utilización de las calificaciones.
El subempleo visible y las otras formas de subempleo no
se excluyen entre sí. Una persona puede estar subempleada
con respecto al tiempo de trabajo así como a las calificaciones
o con respecto al tiempo de trabajo y al ingreso horario.
A efectos de analizar la relación entre el subempleo
visible y las otras formas de subempleo, dichos
trabajadores pueden ser clasificados en ambas formas de
subempleo y figurar en los cuadros correspondientes.