Ya lo conocemos todos: “mejor un mal arreglo que
un buen juicio” .La intención es buena, pero
ya que estamos entre dichos: “el camino del infierno
esta sembrado de buenas intenciones”. Y en este caso
el sentido de derrota, bajo la forma de resignación,
anticipa que la batalla va a ser perdida, o mal ganada.
¿ Por qué derrota?
Porque arreglo, acuerdo; están connotados en nuestro
pensamiento habitual como ceder, perder, conceder, darle
algo al otro que se quería para uno y ahora hay que
dárselo a él.
Uno sueña un juicio donde nos van a dar todo lo
que es justo que nos den. Por lo tanto, el “arreglo”
va a ser menor de lo que se conseguiría en la instancia
judicial.
Y esto quizás pueda ser así en el mejor de
los casos. Uno de los problemas es cuándo se da ese
mejor caso y en cuánto tiempo.
Pero esto no es lo mas importante.: Supongamos que el juicio
dura tres días y el juez falla – en este caso
– con nosotros. Es más que probable que hayamos
perdido aunque nos dieran exactamente lo que queríamos.
En primer lugar perdimos la posibilidad de realizar un
acuerdo mejor que el que habíamos pensado. Para eso,
para hacer un mejor acuerdo que el esperado, hay que escuchar
a la otra parte.
Me contaba un Mediador de una mediación en que los
requeridos decidieron retirarse “porque no tenían
nada que ofrecer.” Y ya se estaban yendo sin decir
“lo que podían o querían ofrecer”.
Habían supuesto - sin preguntar - que su propuesta
no iba a ser aceptada por la otra parte. Cuando por suerte
– y enorme trabajo del mediador --, se animaron a
decirla, resultó, para su gran sorpresa, que la propuesta
era pensable para los requirentes.
Y si bien se necesitaron dos reuniones más, se llegó
a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
Para trabajar así es bueno escucharlo a Diógenes.
No tiene el nombre que tiene porque sí.: A menos
que se esté en una isla desierta el cofre vale más
que el bagre. Y si Ud. esta en una isla desierta, elija
el bagre. Depende entonces de tiempo y circunstancias. Los
inamovibles en sus posiciones - los que no escuchan al “enemigo”
- se quedan en el camino declamando, mientras la vida pasa.
Lic. Alberto Tassitano.